Promesas Valencia (1): Por qué trazar las promesas
Publicado el 23/06/2026
El problema que nadie mira
En los plenos de cualquier ayuntamiento se anuncian, semana tras semana, compromisos concretos: una subvención de tantos miles de euros para tal colectivo, la rehabilitación de un edificio, una nueva ordenanza, la concesión de un espacio público, una partida presupuestaria. Se dicen en voz alta, quedan grabados en el vídeo del pleno… y ahí termina, casi siempre, el seguimiento.
Pasados unos meses, nadie vuelve atrás a comprobar lo evidente:
- ¿Aquella subvención se llegó a conceder?
- La obra anunciada por X euros, ¿se ejecutó, y cuánto costó de verdad?
- La promesa de hace dos años, ¿está cumplida, incumplida o a medias?
La información existe —está en los vídeos, en las actas, en los presupuestos—, pero dispersa y sin memoria. El compromiso y su resultado viven en momentos distintos y nadie los pone uno al lado del otro. Esa distancia entre lo que se anuncia y lo que se materializa es, justamente, el espacio donde el control ciudadano se diluye.
La idea
Promesas Valencia de Alcántara nace para cerrar ese hueco en un municipio concreto: el Ayuntamiento de Valencia de Alcántara (Cáceres). La meta no es opinar, es dar trazabilidad:
- Capturar lo que se promete en cada pleno (la materia prima son los vídeos y sus transcripciones).
- Estructurarlo en fichas comparables: tipo de compromiso (promesa, subvención, inversión u obra, contratación, servicio, normativa, partida presupuestaria), importe, responsable, fecha y la cita textual que lo respalda, con enlace al minuto exacto del vídeo.
- Seguir su estado a lo largo del tiempo: anunciada → cumplida, incumplida o cumplida con matices, detallando el porqué.
El objetivo final, hacia el que apunta todo el diseño, es poder contrastar lo prometido con lo ejecutado: comparar el coste anunciado con el realmente gastado, ver qué subvenciones acabaron en algo útil y cuáles se quedaron en titular.
Por qué importa el detalle de la cita y la fecha
Una herramienta así solo vale si es verificable. Por eso, desde el principio, cada promesa extraída arrastra dos cosas que la anclan a la realidad:
- La cita literal del pleno que la sustenta (no una interpretación), que además se comprueba contra la transcripción para no publicar nada inventado.
- El momento del vídeo en que se pronuncia, como enlace directo. Cualquiera puede pulsar y oírlo con sus propios oídos.
Sin esos dos anclajes, esto sería una opinión más. Con ellos, es un registro consultable: la base para, el día de mañana, escribir al lado «esto se cumplió» o «esto no», con pruebas.
Estado y dirección
Lo que hoy está en pie es la mitad del puente: el modelo de datos (plenos y promesas con su sistema de estados), el frontend público de solo lectura y un backoffice para revisar y validar lo que la IA propone. La otra mitad —el seguimiento sistemático del cumplimiento y la comparación de costes presupuestados frente a ejecutados— es la dirección a la que se construye.
Las entradas siguientes cuentan cómo se ha ido levantando esa primera mitad, y por qué cada decisión técnica se tomó como se tomó.